En Becas para Hondureños, valoramos las trayectorias académicas construidas a partir del esfuerzo sostenido, la claridad de propósito y el compromiso con la educación como herramienta de transformación personal y social. En esta ocasión compartimos la historia de Néstor Guity, PhD en Ciencias Sociales, con estudios de maestría y formación en áreas como medioambiente, desarrollo sostenible y desarrollo local. Su recorrido académico y profesional refleja cómo la constancia y la preparación pueden abrir oportunidades de formación y trabajo a nivel internacional. Esta es su historia.
La primera beca de Néstor llegó en 1998, cuando cursaba quinto grado en la escuela de su comunidad garífuna en San Antonio, Colón. Se trataba de un apoyo de 400 lempiras que ayudaba con los gastos escolares, pero cuyo valor trascendió lo económico: sembró una idea. En ese momento, Néstor comprendía la beca de una forma sencilla y honesta:
“Wow, qué bueno que te paguen por estudiar.”
Para esa beca no realizó ninguna gestión especial; sin embargo, la experiencia lo marcó profundamente. Desde entonces decidió que haría todo lo posible por seguir aplicando a becas como una vía para continuar su formación académica.
Durante sus años de educación secundaria y universitaria, aplicó a numerosas becas ofrecidas por bancos, organizaciones no gubernamentales y programas gubernamentales. Como ocurre en muchos casos, varias postulaciones no fueron exitosas. Aun así, persistió. Una de las oportunidades que sí se concretó fue una beca otorgada por la Cooperativa Ceibeña Limitada, mientras realizaba sus estudios de magisterio en Trujillo, Colón. Fue entonces cuando comprendió que el camino no sería sencillo, pero que la constancia podía marcar la diferencia.
Uno de los momentos más decisivos en la vida académica de Néstor ocurrió cuando fue admitido para estudiar Ingeniería en la Universidad Zamorano, una de las instituciones más prestigiosas de América Latina en temas agroambientales, pero también una de las más costosas, especialmente para familias trabajadoras como la suya.
El 11 de noviembre de 2005, a pocas semanas de iniciar el año lectivo, viajó al campus para un proceso de entrevistas que se extendió por más de dos horas. El resultado fue una beca-préstamo cercana al 90 %. Aunque el porcentaje parecía alto, la decisión no fue sencilla debido a las condiciones económicas familiares. En ese momento, buscar orientación fue clave.
"En los procesos de becas es fundamental consultar con quienes ya recorrieron ese camino. Creer que lo sabemos todo es un error."
Tras conversar con personas que ya habían estudiado en Zamorano, decidió aceptar la oportunidad.
Con el tiempo, gracias a su disciplina, esfuerzo y constancia, esa beca inicial se transformó en una beca completa.
Como Coordinador de Asuntos Académicos e Indígenas, Néstor aporta no solo su experiencia académica internacional, sino también su vivencia personal como estudiante proveniente de una comunidad indígena y rural. Desde este rol, su trabajo se enfoca en fortalecer el acompañamiento académico a postulantes, visibilizar trayectorias indígenas y afroindígenas, promover el acceso equitativo a oportunidades educativas internacionales e inspirar a nuevas generaciones a creer que sí es posible.
Néstor suele señalar con honestidad que nunca fue el mejor estudiante de su clase ni de su generación, pero sí uno de los más disciplinados. A lo largo de su vida académica ha presentado más de 100 aplicaciones de beca, muchas de las cuales conserva como recordatorio de aprendizaje y perseverancia.
De esas experiencias aprendió que el éxito no radica en acertar siempre, sino en insistir, aprender de los rechazos y mejorar en cada intento. Entre sus principales recomendaciones para quienes buscan una beca destacan la importancia de definir con claridad qué se desea estudiar y con qué propósito, conectar los estudios con un problema real, no esperar cumplir el 100 % de los requisitos para postular y reflexionar sobre cada rechazo como una oportunidad de mejora.
Hoy, Néstor se ha desempeñado académica y profesionalmente en países como República Dominicana, Canadá, Estados Unidos, España y Australia, demostrando que una historia que inicia en una comunidad rural puede tener impacto global. Como él mismo afirma:
"Tu contexto y tu realidad pueden ser la motivación perfecta para cambiar tu historia y, ojalá, inspirar a otros."